julio 02, 2010

Dejar ir, dejar pasar...

No he ido a trabajar en tres días. Ayer me preguntaron la razón, "porque no quiero" fue la respuesta, la única y absoluta respuesta. No he andado de buen ánimo, creo que ni ánimo cargo, estoy actuando como en automático, nomás voy de aquí para allá, medio como, medio duermo, medio pienso...

No me gusta estar así, definitivamente, pero estar de pie es peor.

No sé para dónde caminar, ni cómo actuar ni nada de nada, me desespero a mí misma, no quiero continuar con esto.

Y de entre la nada que hay en mi cabeza, el poner punto final a ciertas relaciones sin sentido, encabeza mi top diez de cosas por hacer para salir del hoyo. Ayer comencé con César, quizá el que más me importa, pero también a quien más daño he hecho. Sólo ver su rostro al decirle que ya no seguiría viéndolo, me bastó para saber que no soy ni tan fuerte, ni tan valiente y que soy una egoísta hijadeputa. Supongoo que el siguiente será Omar, quien ha rayado en lo estúpido al aferrarse a mí, el más joven e inexperto, el que creyó que me convencería, con quien más jugué...

Anoche que me quedé dormida en la sala, de madrugada me enviaron a una habitación, me quedé dormida en seguida, pero entre sueños noté la ausencia del dueño de la habitación y en mi atormentada menta se formó la idea de que había sido a él a quien había despedido horas antes... Todo mi cuerpo se tensó y salí disparada a la sala, para descubrir que él seguía ahí, al otro lado de la casa, pero ahí. Fue una calma estúpida, pero fue la única piedra a la que pude amarrarme en mi noche de locura y de miedo.

No hay comentarios: