
Si tan sólo supiera cómo luces, dejaría de buscarte en cualquier cuerpo, bajo cualquier par de cejas.
Si no fuera confusa la onda de sentir, no me emocionaría por señales falsas.
Si tuviera la certeza de cómo han de sentirse tus besos, qué sabor han de tener, de qué manera me harán vibrar, dejaría de besar todo el tiempo, o de tener miedo de besar aún más.
Si supiera que existes, se haría menos dura la espera, porque tarde o temprano habrías de aparecer, en cualquier sitio, en el momento adecuado.
Pero si es cuestión de esforzarme, quiero seguir intentándolo, pero ya no a lo tonto, ya no todo el tiempo.
Por eso te pido que me des alguna señal, te pido que también me busques, que cuando nos encontremos, no me lo pongas tan difícil, que me sonrías, que no te enamores de mis ojos, que me escuches y te rías de tí, de mí, de cualquier tontería. Que seas interesante, que me sonrías traviesa o seductoramente. Que estés ahí dispuesto y puesto para todo, porque, con respecto al amor, ya no quiero tener miedo, no quiero dudar, no te quiero confundir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario