agosto 23, 2010

Odio la escuela, capítulo II

Lunes de la segunda semana de clases. Salgo más temprano de lo usual, primer día de clases para la mayoría de los estudiantes... Maldito tránsito, lento a más no poder. Llego tarde y me quedo fuera, corro a la biblioteca e intento terminar mi tarea de Alimentos y Bebidas, no hay forma, no me entra la infomación en la cabeza...

Prefiero escribir un post, pero este teclado es demasiado ruidoso para mi taladreada cabeza... Haría mejor en ponerme a jugar sudoku, pero no, no lo hago, no quiero estar conmigo...

Quiero estar con mi cama, con mi frazada, con mis cojines, con mi pijama, durmiendo...

Despertar tarde, platicar con mi mamá, etcétera...

Eso pensaba camino aquí, el sentido de todo este circo, si es que lo tiene...

Pero también pensé en mis papás, en el chef Toño, en Oscar, en René, en Torres, en Deni, en Paco, en muuuuuuuuchas personas, que me apoyan, que no me apoyan, que se burlan, que me echan porras, que me admiran por estar intentándolo...

Y aunque no quiero matarme por ellos, quiero ser capaz de no intentarlo, sino de hacerlo... aunque me caiga de sueño.

Y ya, estoy molesta por haber llegado tarde, a partir de mañana deberá dormir afuera del metro C.U. quizá así llegue a tiempo, quizá no. Cuando tienes al D.F. en contra, no hay manera. No la hay.

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