Regreso a clases...después de casi tres años de vacaciones. Veintitrés gloriosos años y en primer semestre de la licenciatura... miedo.
Primer día, primera hora, junta en el auditorio. Tanta gente y me concentro en enviar mensajes de terror a mi papá, quien se burla y me asegura que algún oso debo hacer... No pasa nada y en mi clase somos sólo once personas.
Platico con una chica, que habla todo el tiempo... es la típica chica que levanta la mano todo el tiempo para contestar, que quiere ser la jefa de grupo y quien va a sacar las copias, pero es "la mala", obvio...
Si supiera que guardar silencio y ver a la nada ayuda, lo haría, pero no, no ayuda, al contrario, sólo hace que seas la mamona, la amargada, la payasa, etcétera...
Segundo día. Hay más personas, el turno vespertino [cinco] amenaza con quedarse en el matutino. Las chicas me agradan, son más sociables, y hay dos que son muuuuy monas... Desayuno con tooodas las chicas del salón, excepto con la del primer día, es tan mala que no se junta con las fresas. Equis.
Este segundo día me agrada mucho más, las clases son más dinámicas y me animo a platicar y a participar...
Pero el tercer día casi me mata. Tengo asco, estoy mareada y cancelaron clases... maldita sea, no quiero volver a casa, me sentiría peor... Pero lo hago. Desayuno cereal, platico con mi mamá que está igual de histérica que yo y me siento a escribir un post para sacar el terror de mis primeros tres días de clase, de la, no sombría, sino negra perspectica que presentan los próximos cuatro años...
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